Ejercicio: Descripción de los hechos en clave física

  • Introducción

Este ejercicio, basado en el estoico Marco Aurelio, está destinado a los momentos en que cierta situación nos provoca una alteración afectiva tal, que nos volvemos incapaces de percibirla con lucidez y enfrentarnos a ella con ecuanimidad. Su meta reside en entrenarse en percibir la situación en cuestión de forma lo más despojada y neutra posible. Se trata de desnudar lo que nos está desequilibrando porque, a menudo, nuestros desequilibrios los genera nuestra propia mente observando las cosas de forma sesgada.

  • Descripción del ejercicio
  1. Punto de partida: una circunstancia a la que tenemos que hacer frente causa en nosotros un tumulto emocional, quizás hasta el punto de atraparnos en una espiral de la que no logramos salir: nos agita, nos irrita, nos aterra, nos impide pensar con distancia…

  2. Al darnos cuenta de ello, nos paramos: nos apartamos en un lugar tranquilo y nos tomamos un tiempo.

  3. Nos proponemos tomar una perspectiva de la circunstancia que nos revuelve lo más simplificada y esquemática posible, olvidando y dejando aparte cualquier interpretación o valoración propias. Para ello, describimos en nuestra cabeza el hecho de forma puramente física, como si fuera un suceso ajeno a nosotros que observamos desde fuera, con una mirada científica. La pregunta a la que tenemos que responder es la siguiente: ¿Qué es lo que va a ocurrir? ¿Qué elementos o etapas corporales entran aquí en juego?

  • Ejemplo
  1. Tenemos que hablar en público: dar una charla, hacer una presentación… El temor nos invade, la preocupación, la ansiedad, puede que incluso el pánico.

  2. Encontramos un rincón silencioso y nos sentamos. Ponemos en pausa nuestros pensamientos y nos damos unos minutos para investigar en lo que va a tener lugar.

  3. Fijándonos en el aspecto físico del acontecimiento, nos preguntamos: ¿Qué es lo que tengo que hacer? ¿Qué es lo que hay objetivamente en esta circunstancia? La respuesta podría ser la siguiente: “Sencillamente, voy a esa sala, digo lo que tengo que decir, y me voy. No hay más. No hay “y si lo hago mal”, “qué preguntarán”, “qué pensarán”, “y si ocurre tal cosa”, etc. No hay situaciones hipotéticas terribles, todo eso lo añado yo. Lo único que hay ciertamente es que me presentaré ahí y expondré lo que tengo para exponer.” Nos esforzamos por que nuestra mente se centre en esa nueva forma de ver la situación, dándonos cuenta de que el resto son fantasmas fabricados por uno mismo que no están en la propia situación.

  • Interés del ejercicio

Este ejercicio invita a la sencillez, y se trata en coherencia con ello de una práctica fácil y accesible, que tiene la virtud de influir sobre nuestra experiencia de forma liberadora. Permite desembarazarnos del sufrimiento innecesario que cierta situación nos provoca dejando ver su futilidad. Procura una percepción nuclear y alivianada de las cosas que hace que las afrontemos con mayor imparcialidad y serenidad.

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